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Antecedentes

Hoy tengo 34 años, vivo en Cáceres y entre otras cosas me encanta hacer deporte, ya que me hace estar activo y me ayuda a desconectar del trabajo y de los problemas, a la vez que sirve para compartir buenos momentos con los amigos.

Inicio este blog, ahora que voy a tener tiempo para contar mi experiencia y para tener informados a mis amigos más lejanos, a mi familia y a todo aquel que de forma accidental pueda llegar hasta aquí buscando información, desorientado, cuando como a mí, un día te diagnostican la rotura del Ligamento Cruzado Anterior o LCA, y si de alguna forma estas líneas le sirven de orientación o de apoyo, o para conocer de primera mano en que consiste esta “aventura”, “club” al que voy a pertenecer desde el 16 de Mayo de 2012, que es el de los operados del LCA.

EL DÍA
Mi experiencia comienza el 1 de Octubre de 2011, siete meses y quince días antes de la operación. Después de un verano haciendo deporte, cosa que suelo hacer muy a menudo, ya que soy una persona muy activa y necesito “quemar” estrés debido a mi trabajo, o sacar adrenalina, por el mero hecho de disfrutar haciendo deporte.

Ese día, después de llevar todo el verano, entre otras cosas, jugando a fútbol al menos 2 veces por semana a un nivel bastante alto, tenía el primer partido de la liga en la que juego desde hace dos años con mi equipo de veteranos, el Carpe Diem. Después de creo recordar, el mejor calentamiento del último año y al iniciar el partido, allá por el minuto cinco, en un cambio de dirección, sin balón, sin jugadores, sin entradas, yo sólo. Noto como, al desplazar la pierna derecha hacia esa misma posición, mi cabeza da instrucciones a mi pierna, pero ésta va a otra marcha y tibia y peroné van en dirección diferente al fémur, notando como éstos se separan con la sensación de que la rodilla se me había “salido”, cayendo al suelo instantáneamente, retirándome apoyado por mis compañeros.

La sensación posterior, cinco minutos después es de debilidad. Notaba la rodilla débil, pero que no había nada más. Ni rodilla hinchada, ni moratón, aparentemente en buen estado. Podía caminar sin dolor. Una media hora después notándome bastante mejor, intento probar a trotar, correr, algunos movimientos con balón, y cuando, llega el primer giro de manera involuntaria, se produce la misma sensación pero hacia la otra dirección, cayendo al suelo de nuevo con fuerte dolor. Vuelta al banquillo con una sensación de que esto no es normal, asustado y enrabietado ya que nunca me había sucedido nada igual hasta ahora.

PRIMER DIAGNÓSTICO
Llego a casa por mi propio pie, y como noto que la rodilla no está como siempre, decido acudir a urgencias, donde me acerco conduciendo yo mismo. El traumatólogo de urgencias me diagnostica “esguince de rodilla/posible esguince de lca” después de toquetearme un poco la rodilla, pero sin llegar a hacerme siquiera una radiografía. LCA, primera vez que me tropiezo con esas siglas. De vuelta en mi casa y utilizando los medios a mi disposición (Google) consulto el significado de dichas siglas y empiezo a intuir lo grave (para mí) del asunto.

PRIMERA RESONANCIA
Dias después visito a mi traumatólogo habitual quien me prescibe una resonancia magnética (RSM) de la rodilla derecha para descartar posibles lesiones más graves, ya que aparentemente mi rodilla tenía bastante fuerza y sólo mostraba daño al tocarme en un determinado punto, lo que podía indicar una pequeña distensión del ligamento lateral.

Llega el día en el que en mi visita al especialista para ver el resultado de la RNM me diagnostican lo inevitable. No se si fue su falta de empatía, la rapidez de la lectura de la resonancia, la sensación que tuve de que tenía prisa en seguir atendiendo pacientes, pero me dejó frío y sin reaccionar. “Rotura del LCA. No hay nada que hacer, lo tienes roto, y esto sólo se arregla operando, pero esto no es de ahora, eh! Sino hubieras tenido la rodilla como un balón”. Abandoné la consulta frío, no se con qué sensación, si desconcertado, cabreado… El caso es que como no me fuí convencido y vista la fortaleza que mantenía en la pierna, me decidí por visitar a otro par de traumatólogos.

OTROS DIAGNÓSTICOS
En el mes siguiente visité a otros dos traumatólogos y comencé de nuevo a correr, con molestias, pero sin fallos en la rodilla. El último de estos me aconsejó 10 sesiones de rehabilitación porque de alguna forma decía que si realmente estaba roto tendría que salir y yo lo iba a notar. En las sesiones con la fisio todo bien, con mucha fuerza en la pierna, la rodilla sin fallar, pero con molestias justo detrás de la rotula en el interior de la rodilla. Continué haciendo deporte, pero sin forzar; bicicleta, carrera, incluso me compre una rodillera por precaución y jugué algo a fútbol, con movimientos lentos que fuí mejorando, y sin notar más molestia que ese pinchazo detrás de la rótula en determinados golpes al balón. Nunca se me llegó a ir la rodilla, no se si porque mis movimientos eras conscientes o porque realmente al tener bastante desarrollados cuadriceps y demás por estar en buena forma la tenía bastante sujeta. Pero seguía notando que algo no funcionaba bien dentro de aquello.

LA DEFINITIVA
Visto que seguía con las molestias haciendo deporte, me decido a solicitar cita en la Clínica Cemtro de Madrid, no sin antes consultar por internet opiniones del sitio y de los mejores especialistas del país, la cita 10 de febrero de 2012.

Llegado el día en la consulta, 45 minutos de consulta, el traumatólogo que me atiende me cuenta detalladamente todos los posibles casos de lo que me puede pasar. Me hace las pruebas de cajón anterior, lachman y pivot, siendo todas ellas positivas y es allí donde me demuestra y yo por fin me auto convenzo de que realmente tengo el LCA roto totalmente. Quedamos emplazados a una nueva consulta tres meses después con una nueva resonancia de verificación. Desde ese momento y tras explicarme cuales podían ser las consecuencias (rotura de menisco, desgaste en cartílago, rotura de algún otro ligamento, u otras lesiones ) si seguía haciendo deporte “normalmente”, me decido a dejarlo todo hasta tal fecha. 24 de Abril de 2012.

A medida que los días van pasando, y ya desde inicios de año comienzan las molestias, dolores, lumbagos… Todo derivado de la pérdida de masa muscular, de la modificación de la pisada y de una lesión que estar, está ahí.

Las molestias se van agravando y ya después de semana santa, donde los últimos días los paso con dolores de espalda muy acentuados que me impiden casi moverme, todo el día en el sofá, veo aún muy lejana la fecha de una posible operación, pero notando que cada vez lo necesitaba más y de que así no podía seguir y la intervención es inevitable.

DECISIÓN DEFINITIVA
En la siguiente consulta, la RMN vuelve a demostrarme que el LCA no está y que se descartan otras posibles lesiones internas, pero mientras no se haga la artroscopia no es definitivo. Así que quedo aplazado a la inminente operación en los siguientes 15 días – 1 Mes. Ya sé que no es una lesión tan grave y que es algo muy habitual que le pasa a mucha gente. Empiezas a preguntar y todo el mundo conoce a alguien que se operó de esto. Hay momentos que te animas y otros que te desanimas. A estas alturas quizás me arrepiento de no haberme decidido antes porque ya lo tendría casi pasado, pero quizá la falta de sensibilidad de determinados traumatólogos y la falsa apariencia de estar perfectamente, me han llevado hasta aquí y al día de hoy, deseando que todo salga bien y que en breve vuelva a la “vida normal”.

Ni soy el primero ni seré el último en operarme de LCA, pero esta es mi historia….

RECURSOS
Estas son algunas páginas web que me han servido de ayuda durante la toma de documentación…
Informe de la Clínica Teknon sobre la rotura de LCA
La operación desde el punto de vista del cirujano (Recomendable)
Ejercicios de fortalecimiento y recuperación
Mi primera fuente de información y de inspiración.
Vídeos Youtube sobre rotura LCA